UNA WEB DE FRANCISCO MIRANDA AZURMENDI


LA DIFERENCIA VENDE MÁS

El mundo de los negocios siempre está en plena ebullición y es un océano peligroso donde el pez grande se come al chico o montones de pequeñas pirañas pueden devorar a un gigante. En cuestiones de hostelería, las cosas cambian muy rápido y la clave para vender más muy bien puede estar en la diferencia y en los servicios extras.

 

En un entorno competitivo hay que recurrir a la especialización y a la puesta en valor de los puntos que nos hacen más fuertes respecto de nuestros enemigos. Unas veces con calidad y otras con precio, se pueden conseguir importantes ventajas de mercado.

Además, si usted mantiene un negocio clónico sin particularidades, se verá relegado a posiciones de desventaja tarde o temprano. Para triunfar hay que atreverse y dar más que los demás. Es muy cómodo aprovecharse de una situación en primera línea de playa o en el centro de la gran ciudad, pero no todo el mundo tiene el privilegio de la buena plaza. Seducir con el precio parece sencillo pero crea desconfianzas sobre la calidad que se recibirá y reduce rentabilidades a la larga. Lo más adecuado es insistir sobre el producto y sus propiedades.

A partir de aquí daremos algunas sugerencias para los empresarios de alojamiento. Todas ellas implican un poco de trabajo extra, algo más de gasto y un esfuerzo en planificación. Si vencemos al fantasma de la tradición y a la rutina, se llegará lejos en un plazo razonable.

Los minibares no son nada rentables y no hace falta dar explicaciones de las razones. No obstante, este servicio puede ser útil si simplemente se ofrece el minibar vacío, con una botella de agua mineral de cortesía. La mejor garantía de que el huésped va a pagar lo que consuma es recurrir al sistema de vending, que además puede proporcionar pingües beneficios. Si en la recepción colocamos una máquina de refrescos, el cliente gastará mucho más que en el bar, puesto que los precios son más contenidos y además el automatismo de la compra ayuda un montón. Si usted ya tiene minibares en las habitaciones, no los llene de bebidas que van a caducar o ser consumidas gratuitamente. Hoy en día hay muchos distribuidores que le colocarán gratuitamente una máquina de bebidas. Podrá vender agua mineral, refrescos, zumos, café e incluso helados. Y si el suyo es un alojamiento sin grandes pretensiones, equipe las habitaciones con un minibar o una pequeña nevera, ya que el cliente agradece muchísimo el servicio, proporcionando estancias más largas y repetidas. En muchos hoteles se puede poner una máquina de vending por planta y las rentabilidades sorprenderán gratamente.

El internet por Wi-fi se está poniendo muy de moda y cada vez son más los hoteles que lo ofertan a sus clientes. Desgraciadamente, algunos están cobrando por su uso cuando el cliente va a rechazar siempre el pago por un servicio así. El Wi-fi consiste en un sistema que permite conectar un ordenador a Internet sin cables, lo cual evita el temido cableado. El hotel del futuro debe tener internet gratis por Wi-fi, o por lo menos un par de ordenadores con conexión a internet a disposición de los clientes.

Venda servicios extra con la reserva. Una botella de cava, una caja de bombones o unas flores pueden aportar dinero extra a final de mes. No es cuestión de forrarse sino de aplicar pequeños suplementos de servicio. Hay muchos clientes que quieren impresionar a su pareja.

Los albornoces son una excelente alternativa a las toallas de baño, siempre y cuando se trate de estancias de tres o más días. Con un albornoz y una toalla de manos el cliente estará encantado. El coste de esta prenda es cada vez más bajo y además no hay que cambiarlo durante toda la estancia. Incluso se puede regalar al cliente, toda vez que últimamente casi cuesta lo mismo lavar toallas que comprarlas.

Cada vez hay más gente que cena en la habitación. No es que los clientes sean tan agarrados, pero además de la motivación económica está la comodidad. En muchos casos el viajero llega muy cansado y lo que menos le apetece es buscar restaurante o esperar a ser servido en el comedor del hotel. En estos casos lo que el cliente quiere es cenar rápido e irse a la cama. Además, una cena frugal es lo que muchos desean. Me comentan muchas camareras de pisos que no dan abasto a vaciar papeleras llenas de bolsas de supermercado llenas de latas vacías. Pues bien, ya que de todos modos van a comer en la habitación, que nos dejen algo de beneficio. Primeramente habría que colocar un microondas en cada habitación, cosa que no cuesta mucho aunque de energía eléctrica si habría cierto incremento. Luego se puede disponer de un servicio de platos preparados listos para descongelar y comer con cubiertos de plástico. Los platos pueden ser industriales o bien del restaurante del hotel. Aplíquese el mismo cuento para latas de fabada, albóndigas, etc. Incluso se puede llegar a un acuerdo con pizzerías cercanas para la entrega en habitaciones. La verdad es que ya he visto a muchos repartidores de telepizza en ascensores de hoteles de cuatro estrellas en importantes ciudades españolas. Volviendo al tema del microondas, es un electrodoméstico barato que permite calentar biberones o preparar infusiones y eso los clientes lo agradecen repitiendo. Teniendo en cuenta que casi nadie dispone de ellos en hoteles, pueden ser un atractivo en la oferta. Un producto que últimamente está arrasando son las ensaladillas preparadas en envase de lata sin necesidad de frío. Y no se trata de quitarles el pan a los restauradores, es que ciertos clientes van a cenar en la habitación por narices. Existen ya ejemplos de hoteles que ofrecen a los clientes un servicio de lavandería automática con sala de planchado, zonas para calentar alimentos, etc. Se trata de una tendencia que irá al alza.

Revise los manerales de sus duchas. Actualmente no tiene lógica que con cuatro estrellas se usen mangos de cuatro euros llenos de cal. Al cuerno con ellos. Lo que sobra son manerales con varias posiciones y a precios muy contenidos. Tire los viejos y no se moleste en limpiar la cal continuamente, el trabajo sale caro. Para establecimientos humildes este producto puede cambiar mucho la imagen de su cuarto de baño.

Y después de estas sugerencias, un comentario para ilustrar la actualidad hotelera. Acaba de inaugurarse en Londres el primer Easyhotel.com, propiedad de la compañía Esyjet.com, una aerolínea supereconómica muy popular y que está extendiendo sus negocios a otras ramas del turismo, como los cruceros. Lo fascinante del Easy Hotel no son sus precios, que pueden ser muy bajos si reservamos con antelación, sino su estilo que lleva el minimalismo a extremos peligrosos. La mayor parte de las habitaciones no tiene ventanas sino un sistema de ventilación. La cama se encuentra encajada entre el baño y la ventana. Hay dos perchas únicamente y los clientes se preguntan dónde pueden posar una maleta. Probablemente el hotel tenga cierto éxito, ya que dormir en Londres es una odisea dura de llevar a causa de los altos precios y la baja calidad de las instalaciones, amén de las microscópicas dimensiones de los dormitorios incluso en establecimientos con categoría. Y es que hay una parte de la clientela a la que solo le seduce el precio. Si a una habitación de 40 euros le descontamos 5 por carecer de toallas, habría gente que las llevaría de casa; si le quitamos otros cinco por no tener televisión, la mayoría aceptaría; si no tener calefacción redujera en cinco euros la factura, los clientes se abrigarían mucho y no echarían monedas al radiador ( ojo, que esto en Inglaterra ya se ha visto ) . Si la ropa de cama hubiera que pagarla, miles de viajeros cargarían con sábanas. La habitación de 40 euros podría seguir bajando y siempre habría quien estuviera dispuesto a renunciar a comodidades con tal de ahorrar.

Sea usted diferente, sea usted original y será único.

c

Contacte con el autor por en ...

azurmir@hotmail.com